Personas, litros y uso: lo que adelanta o atrasa el vaciado
Sin medir el lodo nadie puede darte una fecha exacta, pero sí se sabe qué la mueve. Lo primero es la gente: más personas, más agua servida y más lodo. Para el reglamento, aguas servidas es todo lo que sale del WC, la ducha, la tina, la lavadora y el lavaplatos (art. 10).
Después viene el tamaño. Las ordenanzas de los municipios con camión propio muestran qué fosas atienden: Colina distingue fosas de 1.200, 2.000 y 2.500 litros, Lampa toma como base para una vivienda una fosa de hasta 4.000 litros y Pirque llega a 10.000. Con la misma familia, la de 1.200 llega al cuarto mucho antes que la de 4.000.
También pesa lo que se bota: toallitas, pañales, restos de comida y aceite son residuos que la fosa no alcanza a descomponer.
Anota la fecha de cada vaciado y cuánto lodo había (una foto con fecha sirve). Con dos o tres registros ya conoces el ritmo de tu casa.
Casas con uso todo el año
Con la misma gente todo el año, el lodo sube parejo. Si el último vaciado encontró el lodo bien bajo el cuarto, el próximo puede esperar; si ya lo había pasado, acorta el plazo. Y si llega más gente a vivir, el ritmo cambia.
Parcelas de fin de semana y vacaciones de verano
En una parcela de agrado de Paine, Pirque o Calera de Tango, la fosa trabaja poco durante el año y mucho en enero y febrero, con la familia completa y visitas. Enero es también el mes en que más se busca un camión limpia fosas en Santiago. Revisa la fosa antes de la temporada y vacíala si el lodo ya está cerca del cuarto, para no quedarte sin baño con la casa llena.